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Alimentación
En carnicerías, charcuterías, confiterías, pastelerías, pescaderías y, en general, en aquellos establecimientos donde los alimentos vayan a estar expuestos al sol detrás de un aparador, nuestra lámina solar de última generación "Spectra" conseguirá reducir en más de un 90% la radiación incidente permitiendo una visión perfecta, clara, sin reflejos y sin alterar el color de la mercancía expuesta.


 
  Protección de claraboyas y lucernarios

Con las claraboyas y lucernarios se puede aportar una notable sensación de amplitud a cualquier estancia al acrecentar la luz y ventilación naturales. La tecnología nos proporciona lucernarios avanzados que se pueden accionar electrónicamente por control remoto para facilitar su gobierno cuando están situados en zonas inaccesibles, e incluso modelos evolucionados que actúan de forma inteligente para permitir una ventilación natural de los espacios que cubren, cuando las circunstancias así lo requieren. Estos componentes, que tan positivos pueden resultar a la hora de proyectar un edificio, tanto estética como funcionalmente, son los principales beneficiados del conjunto de técnicas que se encuentran detrás del diseño de la lámina solar.

Importancia de la trayectoria solar

La trayectoria solar tiene una consecuencia conocida sobre la radiación recibida por fachadas de los edificios: en invierno, la fachada sur recibe la mayor parte de la radiación directa, gracias a que el sol está bajo, mientras que las otras orientaciones apenas reciben radiación. En verano, por contra, cuando el sol está más vertical a mediodía, la fachada sur recibe menos radiación directa, mientras que las mañanas y las tardes castigan especialmente a las fachadas este y oeste, respectivamente.

En primavera y verano el arco de la trayectoria solar es más grande, el Sol se eleva más sobre el horizonte y permanece más tiempo brillando en el cielo. Por el contrario, en invierno los puntos del horizonte por donde sale y se oculta está más próximos entre sí, la trayectoria es más corta y menos elevada y el tiempo que transcurre entre el amanecer y la puesta del sol es mucho menor.

La superficie terrestre recibe los rayos con una inclinación diferente, según la época del año, y por tanto, la energía efectiva que incide en un metro cuadrado de superficie horizontal varía considerablemente. En invierno los rayos del Sol caen en un ángulo pequeño respecto a la horizontal, lo contrario que en verano, en que el ángulo es mucho mayor. Por esa razón, la energía total incidente es mucho mayor en verano que en invierno y, si se considera la energía incidente en un determinado periodo de tiempo -por ejemplo, una hora-, también es mucho mayor en las horas centrales del día (alrededor de mediodía) que en las horas cercanas al amanecer y puesta del Sol. Así pues, dado que la cantidad de radiación solar incidente en una superficie es mayor cuanto más cercano a la normal del ángulo de incidencia se encuentre ésta, mientras que una ventana mirando al sur recibirá mayor cantidad de radiación en invierno, con una trayectoria solar más baja, que en verano con una más alta; un lucernario o una claraboya situados en un plano horizontal, recibirán una cantidad mayor de radiación (y una cantidad muy importante) en verano, cuando la trayectoria solar es más alta, justamente en los momentos en que menos se necesita.

Instalando lámina solar en una claraboya

Un caso concreto

Uno de nuestros clientes, que había alquilado, con el fin de dedicarlo a restaurante, un local muy amplio con una magnífica claraboya acristalada de principios de siglo que proporcionaba luz natural; se puso en contacto con nosotros porque en verano el aire acondcionado era siempre insuficiente a mediodía.

Su establecimiento había tenido un gran éxito y durante los primeros meses, no se apercibió de que hubiese ningún problema. Los primeros días de verano pensó que la instalación de aire acondicianado había sido insuficiente, pero, después de aumentar por dos veces el sistema de refrigeración, la situación llego a ser tan grave que los clientes habituales empezaron a dejar de acudir. Nuestro cliente no estaba dispuesto a renunciar a la claraboya que se había convertido desde el inicio en un elemento distintivo y diferenciador de su local ni se podía permitir volver a cambiar su sistema de refrigeración.

La aplicación de lámina solar produjo dos efectos positivos: la temperatura a mediodía disminuyó drásticamente al evitar la incidencia incontrolada de una cantidad masiva de radiación infrarroja a través del acristalamiento cenital y se produjo una reducción del deslumbramiento percibido por los comensales, sin ninguna alteración de las cualidades cromáticas de la luz entrante, ya que se eligió para esta obra una lámina con un filtro selectivo según la longitud de onda de la radiación.

 

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